La casa del terror
Canela y Tracy, la Barbie, estaban observando a su nuevo vecino; un viejo huraño y malvado que tenía mucho dinero y una casa enorme y muy fea: estaba cayéndose a pedazos.
—El hombre no parece amigable —observó Tracy.
—Tienes razón, Tracy, su casa es muy fea.
—Me gustaría verla por dentro —terció el oso Charly.
—¡Estaría genial entrar ahí! —exclamó Tracy.
—Vamos a verla, Cane.
—Bueno —dijo Cane sin entusiasmo.
Entraron con miedo de encontrar al viejo por ahí, aunque no había rastro de él. Lo único que encontraron fue figuras pálidas de mayordomos y sirvientas. No hablaban y parecían flotar. Cuando vieron a una cocinera con el delantal manchado de sangre, fue a Tracy a quien se le ocurrió la mejor idea.
—¡¡Salgamos de aquí!! —gritó.
Desde entonces decidieron no poner nunca más un dedo en aquella casa.
FIN
Clarina Aldea - Ilustración
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